Arremeto contra sus labios besándolos con desesperación en busca de algo que sé que no voy a encontrar en esa boca, ni en esos labios, porque ella no es Brooklyn, porque su beso no despierta nada en mí solo calentura.
La giro con brusquedad y la pego de la pared, un jadeo entrecortado sale de sus labios.
— uy pero que bruscos estamos hoy — jadea y rio
— Si te molesta sabes dónde está la puerta y lo que tienes que hacer — murmuro mientras me coloco un jodido preservativo y me acomodo en su entra