Emilia Morgan
La modista ajusta mi vestido apretandolo sacándome el aire, el corset me apretaba demasiado para permitirme respirar adecuadamente y temía por si en la boda me desmayaria por falta de aire.
—Está ajustado—me remuevo
—Mientras más ajustado esté, mejor se te verá tu cuerpo—dice la modista
—Aja si pero no deseo desmayarme en mi boda por falta de oxígeno—murmuro
Mi madre me miraba con una pequeña sonrisa, quedaban solo dos semanas para la boda y todo ya estaba preparado, sólo quedaba