Eirene:
El sonido de la botella cayendo y chocando contra un piedra hasta romperse fue mi señal, el parecía estar mareado y cayó de rodillas al suelo
—¡Vete! —dijo enfurecido —Tienes que irte
En ese momento pude notar sus grandes colmillos sobresaliendo y como la sangre que había bebido corrió sobre sus labios y mandíbula hasta llegar al cuello que a plena vista parecía tan sensual, ¿se suponían que era así? no es que haya sido algo que conociera ya que soy virgen pero he oído a la servidumbr