Eirene:
Yo seguí yendo con regularidad hasta que un día me puse enfrente de él
—Me gustas —dije con todas mis fuerzas un poco avergonzada, el me miro con seriedad
—Niña, no sabes lo que dices, estás equivocada —esas palabras hicieron que mi corazón doliera, como si me clavaran miles de agujas
—Eres un idiota, tu no puedes decidir sobre mis sentimientos, si yo digo que me gustas es por que me gustas, y no estoy equivocada —grite enojada y con lagrimas en los ojos, el suspiro
—Tú estas confund