Con la casa por fin en silencio, subí a mi cuarto y marqué a Claudio, que contestó al segundo.
—Todo está listo —dije en voz baja—, los cuatro ya fueron despedidos.
—De acuerdo —respondió—, entonces mañana mismo entran los nuevos, ellos ya saben qué hacer, Melanie, no te les acerques tanto, no quier