—¡Te dije que no mientas más! —rugió Martín fuera de sí, con los puños cerrados y la vena del cuello saltada, jadeando como un animal.
Y los niños… los niños no dijeron nada, Nicolás ni se inmutó y se quedó al lado de Rebeca mirándome con desprecio, y Catalina escondió la cara entre sus faldas … vi