—¡Ya basta! —estalló Martín, perdiendo la paciencia—. ¡He dicho que te quedas y punto! Ahora vuelve a tu cuarto antes de que me arrepienta y te mande otra vez al sótano.
Melanie prefirió no insistir; lo último que quería era volver a ese lugar, así que prefirió dar media vuelta y empezó a subir las