—Para usted soy Doña Rosa, señorita —le dijo despacio, para que le quedara claro—. No le he dado confianza para que me llame así. Y sobre lo otro, su ayuda sirve para cosas de la casa, sobre todo con los niños, que para eso está usted aquí.
Hizo una pausa corta, sin apartar la vista de ella, y luego