En la mano, traía un vestido rosa… un rosa suave, elegante, de una tela que caía perfecta…
—Te traje esto… —dijo, con esa voz de mirá qué detalle, con ese tono condescendiente que me irritaba profundamente como si fuera un trofeo— Sé que te va a quedar hermoso… Te va a realzar tu belleza…
Lo miré… M