VALERIE
Enciendo la máquina de café, mirando la pequeña luz azul mientras escucho que la puerta se cierra, dejándome aquí, sola, con un Zade sin camisa.
‘No llores, parejita, me dan ganas de derramar sangre’.
Sus palabras recorren mi mente una vez más, ricas y seductoras como el vino tinto, enmascarando el siniestro mensaje subyacente con facilidad.
Palabras de los labios de un asesino, pero incluso sabiendo eso, me dan una fuerza que no puedo explicar.
“Déjame agarrar eso”.
Jadeo cuando m