ZAIA
Mi corazón late con fuerza mientras su mirada se posa en mis labios y pasa la lengua por los suyos. Trago saliva con fuerza mientras una sonrisa peligrosamente sensual aparece en sus labios.
"Relájate, solo estoy molestando", susurra él, soltando mi cuello. Mi respiración se entrecorta y él me hace un guiño, dando un paso atrás antes de quitarse el abrigo cubierto de nieve.
"Dame eso. Iré a ponerlo a secar", digo, tratando de concentrarme en la realidad y no en este momento de vértigo qu