SEBASTIÁN
Desde que hablé con ella en la cocina, ha estado más callada, aunque está sonriendo, lo que ilumina esos hermosos ojos suyos. Ojalá pudiera cambiar el pasado, cambiar las decisiones que tomé.
Ver a Sia enferma fue la gota que colmó el vaso. La promesa de que Gerard tenía el antídoto me impulsó a conseguirlo para ella, sin importar qué.
Ver a Zaia agacharse con gracia, pero luciendo tan jodidamente sensual mientras habla con Sia me hace desear poder ser la razón detrás de sus sonrisa