No. No me lo creo.
Intenta soltarse, pero me niego a dejarla ir.
"Mírame a los ojos y repite eso". Le susurro.
Sus ojos brillan mientras me mira.
"Este niño no es tuyo". Esta vez no pestañea mientras me sostiene la mirada y, con esas palabras, siento como si algo dentro de mí se rompiera.
"¿Entonces de quién?". Le pregunto en voz baja.
Está a punto de responder cuando una voz se le adelanta por detrás.
"Mía".
Mi corazón palpita con fuerza cuando los dos nos giramos para ver a Att