ZAIA
“¡Papá!”, grito.
“¿Qué diablos estás haciendo en mi casa? ¡Sin siquiera tocar!”.
Me detengo cuando me encuentro cara a cara con Annette. Tiene una taza de té en la mano y parece sorprendida de verme.
“¿Dónde está papá?”, le pregunto.
Ella frunce el ceño. “Tu padre ha estado en un viaje de negocios durante los últimos días”. Al escuchar los gritos desde abajo, corre al balcón. “¡¿A quién has traído a mi casa?!”.
Unos guardias suben corriendo las escaleras y la miro, sin confiar en ella