Diana pronto llegó al enorme edificio, no tuvo problemas al entrar, ya los de recepción la conocían, por lo que no dudaron al dejarla subir a ver a Enzo.
Después de todo es Esposa de su temible CEO.
Una vez que Diana llego al piso correcto camino por el largo pasillo con el corazón pesado y cuando estaba por llegar a la oficina la secretaria de Enzo se encontró con ella en el camino.
—Señora Lombardí, buen día. ¿En qué puedo ayudarla?— dice amablemente la secretaria.
—Vengo a ver a mi Esposo.
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