“¡Aaagh!”.
Aaron gritó de dolor mientras salía por los aires. Una mirada miserable apareció en su rostro cuando se estrelló contra el suelo.
No creía que alguien se atreviera a darle una bofetada en su propio territorio, y mucho menos a faltarle al respeto.
Aaron apretó los dientes cuando vio que Harvey se disponía a irse.
“¡¿Cómo te atreves a pegarme?!”.
“¡¿Sabes las consecuencias de hacer esto?!”.
“¡Vayan! ¡Atrápenlo!”.
Seis guardaespaldas rodearon a Harvey al oír los gritos de Aaron.