El campeón curvó tranquilamente su dedo hacia Davian, provocándolo.
Su actitud fría y confiada tenía a todo el mundo completamente sorprendido.
Las mujeres que eran grandes admiradoras de Davian empezaron a mirar al campeón con miradas encaprichadas.
Davian, que parecía un luchador inexperto, temblaba mientras empuñaba la espada. Su intención asesina era descaradamente evidente.
“¡Adelante, Davian!”.
El campeón dio un paso adelante. De repente, se oyó un fuerte estallido.
Una onda esférica