Quizás las acciones de Xynthia le dieron algo de coraje a los guardaespaldas.
Hace un momento, temblaban de miedo dentro del coche. Entonces, apretaron los dientes con determinación y se pusieron delante de Xynthia.
Ante esto, el Jefe Dart y sus bandidos soltaron una carcajada burlona. Miraron a los guardias con resentimiento.
A sus ojos, la hermosa Xynthia y los fieros guardaespaldas no eran más que corderos para ser masacrados.
Si la Pandilla del Hacha lo quería, esta gente habría sido re