“En cuanto a por qué no luché contigo antes, solo quería dejarte vivir un poco más porque tenemos el mismo nombre”.
“Pero como no conoces tus propios límites, ¡tendré que matarte yo mismo!”.
¡Clanc!
Harvey York recogió la Espada del Crisantemo del suelo y la arrastró hasta su mano para sentir el afilado tacto de la espada de la familia real.
“Ya que eres tan buen amigo de los Isleños...”.
“Te mataré con su espada entonces”.
“¿Matarme?”.
Vince York miró a su alrededor y vio a la Abuela Yor