¡Paf!
La Abuela York abofeteó a Noah en la cara una vez más, haciéndolo sangrar por la boca. Se tambaleó hacia atrás.
Julian recobró el sentido y sostuvo a su padre antes de que éste pudiera caer.
Incluso entonces, Noah no se atrevió a interrogar a la Abuela York, ni siquiera intentó resistirse.
Después de todo, la mujer que tenía delante era su propia madre.
No se atrevería a ir contra ella, aunque tuviera todo el valor del mundo.
¡Paf!
“¡Hoy es mi cumpleaños! ¡¿Cómo te atreves a intenta