En el País J, en la cima de una montaña desconocida.
Un anciano de cabello gris estaba parado en el borde del acantilado con las manos en la espalda.
Estaba muy tranquilo y relajado en ese momento, y tenía la apariencia de un ser trascendente.
Este anciano parecía tener algún tipo de poder mágico. Las nubes a su alrededor se acumulaban lentamente, rodeándolo como si estuvieran aumentando con su respiración.
Esta era la supuesta escena de “El camino sigue a la naturaleza”.
Mientras tanto, se