Espero nerviosa mientras escucho sonar el teléfono y, cuando una voz femenina responde, dejo de respirar.
Necesito convencerla o no sé qué demonios voy a hacer. Literalmente este es mi único y último recurso. Si no logro que funcione, tendré que huir de aquí otra vez. La única forma en que podría quedarme es si no estoy unida a Daniel.
—Hola, tía. ¿Recuerdas a mi amiga? La que te conté.
—¿La tonta que quiere disolver su vínculo compatible? —pregunta, haciéndome reír aunque Julian hace una