31. De empresario...
Capítulo 31. De empresario exitoso a animal herido.
Francisco miraba sus manos, surcadas por pequeños cortes y la piel irritada por el roce constante con los utensilios de cocina, esas eran las manos que habían preparado el festín para su propia derrota.
-- ¿Cómo pude ser tan ciego? – se preguntó en un susurro que el viento se llevó de inmediato.
-- Cinco años despreciándola, cinco años pensando que ella no era más que un accesorio en mi vida... y ahora, soy yo el que le sirve la comida sin que