32. Acechando...
Capítulo 32. Acechando a su presa... ¿quién carajo eres tu?
Francisco se quedó allí, de rodillas como un animal herido, viendo como le entregaban el auto a su mayor rival.
El hombre observó como su esposa ingresó en él. Como Alejandro le colocaba el cinturón de seguridad con galantería, y como la volvió a besar mientras lo hacía... cuando el auto se alejó de allí perdiéndose en el tráfico de la ciudad, el silencio volvió a reinar en la calle, dejándolo roto.
Ahora solo se escuchaba el sonido d