Fue a su habitación, entró al baño y sumergida en la bañera trató de calmar las ansias que sentía su loba Libia que por el hombre que la rechazaba
Cerró los ojos y empezó a pasar sus manos por su cuerpo, e imaginó que era Arion quien deslizaba sus manos por su vientre y jugaba con su dedo en su entrada.
Sintió subir esas manos grandes y fuertes por su vientre y llegó a sus pechos y los apretó, pellizcó sus pezones arrancándole gemidos. Mordía su labio inferior sentía su corazón retumbar en su p