Ante la ingeniosa idea de Dante, Anna soltó una carcajada.
Y es que, la idea incluso le pareció original, pues, en primer lugar, había escondido la llave de su habitación en un libro que su hermana jamás leería por voluntad propia, y, en segundo lugar, se las ingenió para que fuera en un libro cuyo autor, llevaba el mismo nombre que él.
Dante:
» Tienes razón.
Aunque, de hecho, no guardo gran cosa en la cabaña, mucho menos en esa habitación.
Sin embargo, no dejan de ser mis cosas. «
Anna:
» Pobr