Capítulo 90: Apoyo mágico.
Gracias a que la sala de juntas era de cristal, ambos jadearon con sorpresa al ver a Dante sentado en el suelo sujetándose la mandíbula con una de sus manos, mientras que Armin, estaba siendo retenido por Ragnar.
Completamente furioso, Armin le gritaba a Dante palabras que Anna no podía entender, lo que la hicieron suponer que el joven hablaba en su idioma natal.
―Debió haber llegado al punto de la falsa traición ―dijo Armin rascándose la cabeza al ver como Dante volvía a levantarse nuevamente