Capítulo 72: Solías respetarme.
A la mañana siguiente, Anna abrió los ojos al escuchar a alguien murmurar palabras que no lograba entender muy bien.
Confundida, dirigió su mirada hacia la ventana, y al notar que el sol apenas y se asomaba por entre los árboles, entendió que aún era demasiado temprano, por lo que soltó un suave gruñido.
―Lo lamento cariño ¿te desperté? ―preguntó Dante levantándose del escritorio para ir a sentarse al borde de la cama junto a ella
―No, la verdad estaba más preocupada porque Elizabeth viniera a