Capítulo 33: Tengo suerte.

Ante la pregunta de su compañera, Dante se tensó.

Desde que había bebido aquel brebaje, Damon había estado inquieto, por lo que había pensado en salir a correr una vez que Anna se durmiera, pues no quería preocuparla de ninguna manera.

―Es algo tarde para eso, ¿no lo crees mi amor? ―

Ante la timidez de su compañero, Anna no pudo más que sonreír

―Amara dice que Damon está inquieto, ¿es eso cierto? ―preguntó poniéndose de pie para acercarse a Dante, quien no dudó en

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