Ante la sonrisa cómplice que Anna y Dante se dedicaron, Camelia suspiró y dirigió su mirada hacia Iva, quien también observaba a la pareja.
―Vale, entonces, ya que todo está dicho, ¿comenzamos el festejo? ―preguntó Gael emocionado acercándose a la pareja
―Gael… ¿Te comiste mis delicias de fresa? ―preguntó Anna al percibir el suave olor del azúcar
― ¿Yo? ¡Claro que no! ―exclamó Gael retrocediendo un par de pasos ―Pero… ¿Qué no se supone que te ibas a cambiar? ―preguntó al notar que Anna, solo se