Capítulo 13: Amargo recuerdo.
Ante las palabras de Dante, Byron soltó una suave risita y asintió.
―Básicamente… ¿Nos vamos? ―
―Venga, guíanos ―dijo Dante acariciando la cabeza de Amara cuando esta se acercó a él
Tras sonreírle a la loba, Byron asintió y se echó a correr, para así, transformarse a media carrera.
Al aparecer Bingen, el lobo no se detuvo, si no que aumentó su velocidad para sacarles un poco de ventaja.
Y es que, el joven delta se sentía ansioso al tener que volver a aquel lugar, sobre todo, porque sabía como An