Iba en el auto camino a la oficina, mirando por la ventanilla, estaba enojado, estaba frustrado, estaba confundido, sus manos sudaban y sus puños se aferraban fuerte a su regazo, mientras en el asiento delantero un despreocupado Christian Lion conducía plácidamente
Quería besarlo, maldita sea ya no podía negarse que quería que lo besara tan mal que le sangraran los labios
Lo odiaba, quería matarlo por provocarle tantas cosas, por revolver su cabeza y hacerle explotar el cuerpo con solo su voz y