Terminé de hacer mi rutina de ejercicios, miré la hora, ya Blanca debía de estar a punto de acostarse para dormir. En Colombia debía de ser las diez de la noche. Mientras yo me preparaba para ir a trabajar, el amor de mi vida se va a dormir. Le marqué, ya era una costumbre que me encantaba, así estemos lejos, solo quería saber lo mínimo de ella.
—Buenas noches.
No tenía idea de en qué plan estábamos, no hemos hablado de amor, pero entre silencios lo sabíamos, menos mal nos encontrábamos lejos,