Entre más lo pensaba, más me asustaba, traté de calmarme y volvía a mirar a los niños. Pero el corazón me latía a mil, esto… y si analizaba bien lo que proponía con su nuevo acuerdo… ¡Mierda! Miré a Corban quien ya lo hacía, luego a Blanca y a los niños una vez más. El pecho subía y bajaba, terminé mi recorrido visual en mis amigos. Alejandro me escrutó y Carlos llegó a mi lado.
—Estás pálido.
—Lee esto.
Las manos seguían temblándome. Vi que Brisa tenía ganas de preguntarme algo, dado a mi reac