Ya era viernes y llegué con mi sobrino al apartamento en Bogotá. Desde que se fue Deacon de la constructora, esa misma noche me puse a investigar de manera superficial. Era una joyita el tal Athan, de eso me quedó claro y si seguía hurgando descubriré una caja de pandoras. Era quince años más joven que Deacon, el hijo bastardo del señor Katsaros, quien al morir les dio por partes iguales la fortuna.
Sin embargo, uno supo hacerla prosperar y de qué manera. Deacon era un magnate en cuanto al grem