Samira estaba decidida a no quedarse en aquella celda en la que había sido encerrada y sufrir de las injustas acusaciones. Había pasado varios días en que solo se la pasó llorando, pero ya era suficiente. Con la mente despejada, comenzó a observar su entorno, buscando cualquier debilidad en su prisión. Samira también llevaba unos días observando a Damon, analizando cada detalle de su rutina, buscando cualquier oportunidad que pudiera aprovechar para llevar a cabo su mayor objetivo: escapar.
Sab