Toda esperanza de que mi vida fuera mejor ahora que mi padre ha aparecido, quedan en el olvido porque le hombre que selló mi magia, no es capaz de quitar el sello. Esto solo me hace pensar que mi vida en la, tierra, es más terrible de la que pensé que sería.
Entonces, ¿Dónde está la clemencia de los cielos? Comprendo que cometí un pecado que pudo arruinar el acuerdo de paz entre los dos mundos, pero, ¿es para tanto? ¿Realmente debo pasar por tantas cosas?
— No puede ser. — susurro.
— Lo buen