POV DE ISABELA
El silencio de la Isla de San Judas no era el silencio de la paz; era el silencio de la espera. Desde la cubierta de madera de la villa, el Mar Caribe se extendía ante mis ojos como una sábana de turquesa líquida, tan transparente que podía ver las sombras de los arrecifes de coral a metros de profundidad. Pero para mí, cada sombra en el agua parecía el casco de un submarino y cada graznido de una fragata en el cielo sonaba como el inicio de una frecuencia de radio enemiga.
Habí