POV DE ISABELA RIVERA
El suelo de Aurora volvió a temblar, pero esta vez no fue una vibración sorda de maquinaria pesada; fue el rugido de las entrañas de la tierra siendo desgarradas. El estallido de la primera carga de demolición en los sótanos envió una onda de choque que recorrió mis pies descalzos, subiendo por mis piernas como una descarga eléctrica de pánico puro. El polvo de hormigón comenzó a llover desde el techo, una nieve grisácea y asfixiante que empañaba la luz roja de emergencia