POV DE ETHAN
El pasillo del juzgado de familia olía a cera vieja y a decisiones tomadas con la frialdad de una guillotina. Caminaba junto a Isabela, sintiendo cómo su mano apretaba la mía con una fuerza que desmentía su aparente fragilidad. Cada paso hacia la sala de audiencias era un recordatorio de que Javier Zamora no buscaba la paternidad, sino la propiedad; no quería un hijo, quería un trofeo arrancado de las entraas de la mujer que se atrevió a ser libre.
—Ethan, mis manos no dejan de tem