"Guadalupe, ¿no crees que deberíamos dar un concierto? ¡No nos divertimos lo suficiente ayer!". Ainoa llamó a Guadalupe por la mañana y le contó su gran idea.
"Toda la clase alta se sorprenderá si haces eso. Será mejor que seamos discretas", dijo Guadalupe sonriendo y luego entró al baño para lavarse.
"¡Soy la reina! ¿Por qué debo ser discreta?". Ainoa resopló y dijo: "Te dejaré en paz. Es hora de desayunar".
Guadalupe colgó el teléfono. Estaba algo distraída cuando se miró en el espejo.
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