El resfriado que tenía Guadalupe era abrumador. Se sentía muy mal y mareada.
"Gracias". Le dijo a Noah después de comer la de sopa de maíz.
Probablemente debido a la fiebre, el rostro pálido de Guadalupe se sonrojó.
Noah chasqueó la lengua y levantó la mano para frotar su cabeza. "Fue un placer. Pórtate bien y vamos al hospital".
Ella tenía fiebre, y al sentir la palma de Noah sobre su frente, pudo sentir la diferencia entre las temperaturas de sus cuerpos.
Guadalupe sacudió la cabeza, de maner