27| Ataque inesperado.
Helene recortó, lentamente, la distancia que los separaba, sintió como el calor del hombre se pegó al suyo cuando lo atrajo con la mano en el cuello.
Cuando los labios del hombre se juntaron con los suyos Helene enredó los dedos en su rubio cabello y lo besó y se dejó besar.
Esta vez fue diferente, hubo un poco más de pasión en el beso, la lengua del piloto entró en su boca un poco buscando la suya y cuando ambas se encontraron Helene sintió una ráfaga de energía que le atravesó la columna.