SOPHIE
—Sophie, esta es Victoria —dijo Killian, sus dedos apretándose ligeramente en mi hombro—. Victoria, mi esposa.
—Nos conocemos —dijo Victoria con una sonrisa que podría haber congelado el infierno—. Me trajo café ayer. ¿Recuerdas, cariño?
Recordaba. Me había hecho rehacerlo tres veces, afirmando que la temperatura estaba mal, luego la cantidad de espuma, luego el tipo de leche. Cada vez con esa misma sonrisa condescendiente.
—Eso fue antes de que supiera que Sophie era mi esposa —dijo Kil