6 p.m. en la tarde.
Más tarde ese día.
—¡Nos has estado mintiendo durante cinco días! —repitió Mia, con los ojos muy abiertos.
—Tenía miedo. No sabía cómo decírselos.
—¿Qué tal 'Oigan amigas, me emborraché y me casé con el hijo de mi jefe'? —Los ojos de Kayla estaban heridos—. Se supone que somos mejores amigas, Sophie.
—¡Lo somos!
—Las mejores amigas no guardan secretos como este.
—Lo siento. —Las lágrimas corrieron por mi rostro—. Lo siento mucho. Arruiné todo.
Mia se ablandó primero, abrazán