Un año y unos meses más tarde.
Lucrecia estaba en su oficina. Viendo una fotografía de sus hijos, sonrió y tomó la llamada que estaba esperando. Era Fabio el cual quería asegurarse de que tomara el vuelo.
—Mi amor, tengo que ir a ver al abuelo y una hora más tarde me voy a Mainvillage de vuelta.
—Lo sé, pero la vez pasada te dejó el vuelo, papá hi