Alonso vio a Priscila, la cual estaba muy concentrada comiendo su pastel de banano en láminas muy delgadas, no podía distinguir si le gustaba de verdad o si simplemente lo comía porque le recordaba a algo. El joven se sintió un poco mal porque ningún niño debería estar en su situación, deprimida, asustada por la vida. Su único problema debería ser vestirse de un color u otro.
—Ahora te toca —Dijo Alonso para distraerla de sus propios pensamientos.&nbs
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