Después de comer en uno de los restaurantes que había cerca del hospital donde estaban mis padres, Alejandro y yo volvimos paseando. Al llegar al hall subimos a uno de los ascensores, bajando en la planta donde estaba la habitación, entramos viendo a mi padre dormido y a mi madre leyendo una revista.
—- Hola hija ¿ya habeis comido? —- nos preguntó mi madre.
—- Si y la verdad que estoy llena, la comida de aquí no es la misma que hacemos en casa, lo echaba de menos —- respondí.
Pasamos la tarde,