Llegamos por fin a la casa donde vivían mis padres, aparcando Alejandro el coche cerca, bajamos los dos acercándonos a la casa, tocamos a la puerta, abriendo mi madre. Nos quedamos las dos mirándonos por un momento, abrazándola y después, sintiendo sus cálidos sus brazos alrededor mío, mientras lloraba.
—- Mamá ya estoy en casa — le dije llorando.
—- ¿Valeria hija?¿Eres tú? que alegria que estes aqui, hola Alejandro, gracias por venir a los dos —- nos dijo.
—- Gracias Doña Carmen, voy primero a