--- Diego Sánchez ---
Eran las 3 de la tarde del domingo, llevo aquí poco más de 48 horas encerradas, ninguno de mis familiares pudo hacer algo en contra de la última palabra de aquel maldito Alexis Betancourt. Ahora sé cómo se llama y podré investigarlo, salgo, recojo mis cosas y fuera de la procuraduría ya me está esperando mi padre, mi madre y obviamente Cassandra, todos tienen cara de pocos amigos, por un momento, quisiera mejor regresar a los de paros.
- ¡Ya estarás contento! – Dice mi padr